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DECADA DEL 60

La década del 60 presenta diferentes matices en cuanto a la actuación deportiva que tuvo nuestra institución. Es así que la década comienza con el brillante logro en carácter de invicto, del primer Campeonato Nacional General Artigas, con una campaña de 11 partidos ganados y 2 empatados. Como hemos hecho en anteriores ocasiones, rendiremos nuestro homenaje a través del recuerdo de la formación del equipo en el torneo: Radicci; Esteban Alvarez y Climaco Rodríguez; De Souza, Malinowski y Miramontes; Román, Rosas Riolfo, Walter Hernández, Willy Píriz y Brasil. También alternaron Marega, Clulow, Omar Ferreira, J.M. Castro y Marotti. El 6 de agosto quedaba sellada nuestra campaña con un categórico 4-0 sobre Rampla Juniors en el Estadio Centenario.

Hoy, que con el correr de los triunfos nos hemos acostumbrado a celebrar campeonatos, quizás convenga señalar el hecho de que el Uruguayo de ese año se haya definido en una final entre Peñarol y Cerro, pero sería recién nuestro club, quien 16 años más tarde, rompería y para siempre la hegemonía de Nacional y Peñarol en el torneo uruguayo.

La campaña del 61 fue contradictoria, pues a una opaca actuación en el II Campeonato Artigas y un penúltimo puesto en el Competencia, le siguió un tercer puesto en el Campeonato Uruguayo, lo que equivalía por aquél entonces en la consideración popular, a transformarse en el "Campeón" de los "chicos".

La implantación del sistema de puntaje acumulado de dos temporadas para la tabla del descenso evitó el pasaje a la B en el año 63, pero lamentablemente nos condenó en el 64 a militar en la próxima temporada en la Divisional B, desde donde al igual que en la temporada del 50, tuvimos un rápido retorno, luego de una brillante campaña. Nuevamente en Primera A, el campeonato del 66 marcaría una dura lucha de nuestra institución por su permanencia en la misma. La temporada comenzó bajo la dirección técnica de Juan Carlos Corazzo y se produce el regreso de un hijo pródigo, José "Pepe" Sasía. Cuatro derrotas consecutivas en las primeras fechas y 10 fechas sin conocer la victoria provocan el cambio de Director Técnico, asumiendo Alejandro Morales, quien suma así a su condición de jugador en las temporadas del 32 al 37 la de D.T. de la institución. Bajo su conducción, el equipo asimiló su particular estilo; cada partido se transformó en una final, y los puntos rescatados nos permitieron la permanencia en Primera A.

HECTOR PAREDES

Con un estilo quizás no muy académico, recordado por sus salidas a cortar los centros con el brazo extendido, tirando un puñetazo al balón en vez de intentar retenerlo, el sanducero Paredes se convirtió en un artífice en estos dramáticos partidos. Hasta la fecha 10 habían ocupado el pórtico violeta F. Soria, Baserga y Argibay, pero el equipo no había conseguido ninguna victoria, cosechando solamente 2 puntos con dos empates y ocho derrotas, habiendo recibido 20 goles, con la particularidad de que en las 10 fechas nos habían señalado tantos. En la fecha 11 se produce el debut de Paredes, obteniéndose la primera victoria frente a Wanderers por 1- 0 en el Franzini, para comenzar una racha de 8 partidos en los que se obtuvieron 3 victorias, 4 empates y una sola derrota. La obtención de esos 10 puntos nos permitió conservar la categoría, pero la referencia a la importancia de Paredes se hace impostergable. En estos últimos 8 partidos Defensor sólo recibió 4 goles, en contraposición a los 20 de las 10 primeras fechas, pero el dato pasa a ser aún más importante, ya que esos 4 goles se recibieron en el mismo partido contra Cerro, por lo que durante 7 duras batallas el pórtico violeta defendido por Paredes, se mantuvo invicto. En la memoria del hincha suelen quedar grabados los nombres de las figuras rutilantes, pero también la historia marca el paso de figuras que quizás olvidadas en el tiempo, supieron brindar su esfuerzo en pos de las victorias de la institución. Vaya en este recuerdo a Paredes, quizás un olvidado como tantos otros, nuestro homenaje a esas figuras anónimas en el tiempo, pero de una importancia superlativa en nuestros logros.

El cuarto puesto obtenido en el año 68 marcaría un jalón en el camino del club hacia mejores posiciones que ocuparía en la década siguiente. Asimismo, ya comenzaban a alternar jugadores que integrarían nuestro equipo campeón del 76, como los casos de Jauregui, Salomón y Arispe. Poco a poco, el gran cuadro se iría conformando.