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LA VIOLA NACIO DE A CABALLO


Juan Zambado de a caballo rumbo a su Defensor.

 La vida de Defensor Sporting fue marcada por la contradicción de los transgresores a través del siglo. Los marineros de paso, barbudos, de pantalones por las rodillas y con los palos al hombro, iban hasta la Farola de la Punta; armaban los arcos y jugaban al fútbol.

Escribe: Eduardo Gutiérrez Cortinas

Entrar a jugar al fútbol en la Punta Brava (Punta Carretas) o sus alrededores, era pagar peaje a célebres bichicomes como Matamulas, Sietegaleras o Pitibolla, que "alquilaban" el campo para los juegos informales y amistosos de fines de semana. Era un tema que cada vez apasionaba más a la botijada, pero solamente para mirarlo, pues los marinos de paso y clubes organizados, como el Albion, Uruguay Athletic, London y muchos desafiantes de Pocitos, como el Deutscher, eran núcleos de grandotes que cada vez dejaban menos espacio y hasta utilizaban como vestuario una vetusta estación de tranvías (a caballitos) que condujeran público para el ya entonces desaparecido Hipódromo del Este.

Cuadritos había en todos los barrios. Lo que podían aportar los botijas de Punta Carretas no interesaba. De ahí que miraran con pena las extensas quintas y viviendas con amplios espacios, hasta que, a un costado del Parque Urbano, frente al café "Tibidabo", de Gaspar Bertacchi, en Legionarios y Patria, un grupo con más peso y edad, empleados de la cercana fábrica de vidrios (hoy Escuela Francia) de la calle Echeverría, no solamente jugaban, sino que estaban abiertos a quien se acercara a aquellos terrenos alambrados.

Juan Zambado, dueño del inmueble y vecino muy conocido de la zona, apoyó la idea de integrar una formación permanente, llegando de a caballo a reuniones cada vez más entusiastas. Primera contradicción. El club de Punta Carretas no nacía en "su" zona.

Pero jugaba en desafíos y amistosos o en la Liga Challenger.

Paralelamente, el 14 de setiembre de 1910, luego de los Juegos del Centenario de Mayo, en Buenos Aires, Juan Astengo, Alfredo y Narciso Cerato fundaron el Club Pedestre Uruguay. Era para hacer atletismo, fundamentalmente carreras, y otros deportes. El día que apareció el básquetbol (1918) y ya había otro Uruguay, escondió el nombre en otra clara actitud transgresora: lo tradujo al inglés y se llamó Sporting Club Uruguay. Cuando el deporte traducía del inglés al castellano su terminología, el núcleo de pedestrismo recorría un camino inverso.

Decididos a jugar oficialmente y vestirse de verde, Alfredo Ghierra le dio el nombre de Defensor y Nicolás Podestá, yerno de Zambado, fue el primer presidente, apoyado por Pedro Curcho, Tomás de Vila, Saverio Tarallo (su casa fue la primera sede), luego Juan Molinari, Epifanio Torres, Romeo Bruno, Pascual Cabrera, Rubens Rico, Antonio Graffigna (abuelo de Pedro, campeón de 1976), dando vida oficial al club, el 15 de marzo de 1913.

En la Liga ya tenía el Belgrano la camiseta verde, así que los primeros colores fueron realmente transgresores, pues no había otros: camiseta negra con una franja celeste y otra verde...

En 3ª en 1913, Intermedia en 1914, ascendieron a 1ª en 1915, finalizando en cuarto lugar en su primera copa uruguaya. Tiempos de fallos referiles apelables, como en ninguna otra parte del mundo, con auge de los doctores y delegados, el cuadrito de obreros de la Farola fue indirectamente "disuelto", anunciando la suspensión de actividades en julio de 1918. Con vida latente, reapareció al dividirse la organización de la Liga, anotándose en la Federación (1922) y retornando a la AUF con el Laudo Serrato (1926), siempre en Primera División, jugando en la Primera B solamente en 1950 y 1965. Sus reiterados títulos son plenamente conocidos y la contradicción consiste en su lento crecimiento de popularidad, que pese a situarse a primera vista como el de mejor historial luego de los grandes y habiéndose fusionado con Sporting de básquetbol (el 15 de marzo de 1989), su buen tamaño es innegablemente institucional. Su trasgresión de ese momento fue comerse el nombre de su socio. El Club Pedestre Uruguay ha perdido nada menos que el nombre del país, asignado por sus fundadores. La pérdida del Uruguay, pues hoy se denomina Club Defensor Sporting, puede haber detenido el camino de cuadro de todos que los aspectos deportivos y administrativos desde hace décadas se le otorgan.