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MARCELO TEJERA

Yo no había entrado en la adolescencia todavía, o andaba en esas vueltas, pero sabía que ese pibe era el rocanrol. No había más que verlo, creéme: debe haber pocas cosas tan sublimes como tocarle el culo a la historia, a las estatuitas que están siempre ahí, custodiando la plaza sin nada mejor que hacer. Y el guacho les mostraba la cara más atrevida que tenía, armado de la irreverente belleza de los que tienen diecisiete años. Ni uno más ni uno menos.

La melena rubia iba a zafar irremediablemente de los cuadraditos blancos, o aurinegros, nosotros lo sabíamos. Se la iba a pisar siempre a ese grotesco número cinco acostumbrado a demoler todo lo que se moviera a su lado, bajo la anuencia de jueces y periodistas alcahuetes. Claro, para eso había nacido. Si era la penúltima fecha e íbamos perdiendo uno a cero con Huracán Buceo, de visitantes y con lluvia, el Bambino iba a sacar todos los hechizos, para hacerle cuatro y que la locura gane, gane de una vez. Que la gloria es posible acá, y así fue. Y la agarramos tan fuerte que ahora no la vamos a soltar más.

Por eso el domingo (ahora que ya soy un hombrecito, la reputísima madre) voy a ir a ver al guacho. Está de vuelta. Parece que se cortó el pelo, pero yo creo que es mentira: para mí lo tiene escondido debajo de la camiseta. Ya sé, todos sabemos, que el pibe va a vengar el paso del tiempo.

Cuando la vuelva a colgar del ángulo, vamos a volver a tener todos la edad del pendejo. Y le vamos a tocar el culo a todos los que combaten el descontrol de la pisadita (que nuevamente se va a comer el tronco que lo salga a marcar), El segundito del amague. Vamos a tener diecisiete, una edad ideal para dar la vuelta, allá por Noviembre. 
En el momento de pisar el césped, antes de empezar a girar hacia la izquierda, vamos a guardar un ratito para mirarnos y agradecer al guacho del rocanrol por toda los pedacitos de fiesta que provocó en nuestras almas envejecidas. No es poca cosa, qué mierda.

Por Horacio Bocinak

ALGUNOS DATOS

Nombre: Marcos Marcelo Tejera Battagliesse
Puesto: Volante
Club: Defensor
Edad: 27 años
Fecha y lugar de nacimiento: 06 de Agosto de 1973, Montevideo
Casado con: Andrea
Hija: Martina
Estatura: 1,75
Peso: 75
Botines: 42
Trayectoria: Defensor (89/92), Cagliari (92/93), Boca (93/94), Defensor (95/96), Logroñés (96/99) y Defensor (2000).
Debut en Primera: 19 de junio del 89 en Defensor 2 - Central Español 0.
Debut en la Selección nacional: 20 de noviembre del 91 en Uruguay 1 - México 1.

PALABRAS VAN, PALABRAS VIENEN

A Defensor, casi por casualidad
"Cuando yo estaba en el baby, me vinieron a buscar de Nacional (que me conocían del baby) y de Peñarol para jugar en la séptima. Pero yo no estaba muy convencido de ir a ninguno de los dos grandes. Veía que había jugadores jóvenes que no subían nunca y mi idea no era estar mil años en Cuarta y otros mil en Tercera. El día que estaba yendo para la práctica de Nacional pasaron cinco pibes del barrio que justo estaban yendo a Defensor a probarse. Me convencieron y fui con ellos, que iban como aspirantes, un poco para joder, pero en esa misma práctica me ficharon. Cuando llegué a casa y dije que me habían fichado en Defensor, no lo podían creer. '¡¿Qué hiciste?!', me decían, me querían matar. '¡¿Cómo vas a arreglar en ese cuadro vigilante?!', me repetía, caliente, mi viejo".

Una llegada tarde
"Tenía 14 años cuando me subieron al plantel principal. El primer día que me citaron para jugar un partido en tercera llegué tarde. Jugábamos contra Bella Vista, y me habían citado para la 12.30 y yo llegué 1.15. Martirena, que era el ayudante de campo, me preguntó que había pasado y yo le dije que nada, que me había confundido de hora. 'Bueno -me dijo-, ibas a jugar como titular pero ahora vas a ir al banco. Finalmente, en el partido, me puso en el segundo tiempo, con unos nervios bárbaro".

Mirarla de afuera
"En Cagliari estuve los cuatro primeros meses sin jugar, estaba la regla de los tres extranjeros, el cuarto extranjero no podía ni ir al banco de suplentes, iba siempre a la tribuna. Solamente iba a entrenar, después me pasaba jugando al tenis. Me acuerdo que al Flaco Enzo le decía: 'No aguanto más', las cosas que le habré dicho a ese técnico italiano que nunca se jugaba para ponerme. Yo estaba loco, venía de ser figura en el Uruguay y ahora estaba sentado en una tribuna en Italia. No veía la cosa".

Una buena Libertadores
"Parecía que de Boca iba a Nacional, pero al final no salió. Fui a entrenarme a Defensor para mantenerme en forma y terminé arreglando en el club. Recuerdo a esa como una muy buena etapa en el club: salimos campeones de la Liguilla y llegamos a cuartos de final en la Libertadores. Salimos campeones de la Liguilla. El entrenador era Autchain y había muy buenos jugadores: Abreu, Vidal González, Chilelli, Silva Cantera, El Nano Dos Santos, Romay, Pablo Hernández, entre otros".

Festejos con Jaime Roos
"Nunca me voy a olvidar de los festejos cuando ganamos el uruguayo del 91. Teníamos una alegría de locos. A ese partido fue Jaime Roos, hincha de Defensor, y después cantó de noche, en la celebración que se hizo en la sede de Jaime Zudañez, en donde estuvimos hablando un rato. Cuando cantó Durazno y Convención subimos todos los jugadores al escenario y empezamos a cantar con él y la banda".

Autchain y los coditos
"Me acuerdo que en algunos entrenamientos con el que me calentaba bastante era con Autchain, aunque nunca le decía nada. No me calentaba porque pegase, me daba bronca cuando, por ejemplo, tiraban una pelota larga y él la cubría dejando los coditos separados del cuerpo y te los iba encajando de a poquito, te ponía esa pared y yo que era flaquito no le podía entrar. 'Carajo con este viejo botón', pensaba yo, pero no le podía decir nada, yo recién estaba empezando y él tenía treinta y largos. Me acuerdo que a veces, inclusive, veníamos juntos en el ómnibus, vivíamos cerca uno del otro. En esa época era como que había más respeto, ahora entra un guacho de la cuarta, de la quinta y te jode, no le importa nada."

El gol más importante
El que le hice en el 91 a Huracán Buceo, en un encuentro que nos dejó a tiro para ganar el título. Antes de ese partido se había hablado mucho de una supuesta incentivación de Peñarol a los jugadores de Huracán. Empezamos perdiendo 1-0, y con gran esfuerzo pudimos empatar y yo, al rato, marqué el segundo. Terminamos ganando 4-1. Fue un centro al área, el golero la quiso agarrar pero se le escapó, Cánepa la sacó para un costado y yo le pegué, como venía, y entró

Los goles más lindos
Recuerdo tres o cuatro muy lindos. 1) En la selección juvenil que disputó el sudamericano en Venezuela, le hice un golazo de tiro libre a Perú, en la hora, la clavé en un ángulo e inmediatamente después el juez pitó el final. 2) En el Logroñés también hice dos goles de muy buena factura, en especial recuerdo uno que paré la pelota de pecho, le hice un amague al arquero y se la cambié de palo. 3) Uno que le hice a Nacional, en el Estadio. A un compañero mío le quedó la pelota dentro del área a un costado y fusiló a Nicola que dio un rebote y la pelota fue a parar afuera del área, a la carrera le pegué como venía y se la clavé al lado del palo derecho, a media altura

El gol que más sufrí
Fue el gol que nos hizo Leo Rodríguez, jugando para la Universidad de Chile, en el Parque Central, en los cuartos de final de la Copa Libertadores 96. Por ese gol fuimos a los penales y después perdimos. Fue una lástima, nos hubiéramos entreverado entre los cuatro mejores de América".

El gol que más festejé
Uno que le convertí a Huracán Buceo en el Apertura 2000. Cuando salí a gritarlo enfilé para la tribuna y justo divisé a mi hermano y a mi primo, me trepé en el tejido a abrazarme con ellos y en un momento el alambrado cedió y casi me caigo para el lado de la gradas, quedé todo raspado por el alambre de púa, y a mi hermano se le rompió toda la campera

El peor partido
En el Apertura 2000, cuando le ganamos 4-1 a Peñarol en el estadio, era el cuarto partido mío después de estar cuatro meses parado y no toqué una. A los quince minutos del segundo tiempo me sacaron.

Un patadón que pegué
En la Libertadores 96, contra la Universidad de Chile, fui a trancar con un volante de ellos y seguí con la pierna y le clavé la plancha en la rodilla. Enseguida salí corriendo a pedirle perdón al juez, porque ya veía que me echaba, era un argentino, al final me sacó amarilla, pero la verdad que era para expulsarme".

Me la juegué sólo por el fútbol, hoy no lo haría
"Mientras había dejado de estudiar, hacía cursos de computación, de contabilidad, en casa querían que hiciera algo; estaba jugado y si con el fútbol no pasaba nada me iba a tener que poner a laburar. En mi familia hubo un lío bárbaro cuando dejé el liceo, mi vieja estaba desesperada: entendía, de alguna manera, que en el fútbol podía tener un futuro pero a la vez pensaba que era mucho riesgo. En el barrio todos los palos eran para ella: yo era el único del barrio y de la familia que había dejado de estudiar. Hoy por hoy no estoy muy de acuerdo con que uno se la juegue a una cosa sola, por más que no te guste el estudio no te la podés jugar como yo me la jugué, lo bueno es tener un oficio."

Fana de Bon Jovi
"Me gusta mucho la música, tengo bastante Cd’s. Me gusta el rock. Soy fanático de Bon Jovi, tengo locura con el grupo desde que apareció. Lamentablemente nunca lo pude ir a ver, siempre estuve por... . En Italia tenía las entradas y no llegué porque se atrasó el avión; en Buenos Aires, iba a ir a verlo pero esa noche concentramos y al final no pude. De los grupos que más me gustan al único que pude ver en vivo fue a Aerosmith. Otros que me encantan son los Red Hot Chili Peppers y Iron Maiden, siempre me tiró más el rock pesado".